domingo, 21 de abril de 2013

Seminario: El sentido del ser humano


Intervienen: D. José Manuel Santiago, D. Juan Francisco Comendador y D. Agustín Ortega, Profesores del ISTIC.

Martes día 23 de Abril, 20:00 h. ISTIC (Departamento de Filosofía y Ciencias Humanas), Campus Universitario de Tafira.

Organiza: Departamento de Filosofía y Ciencias Humanas del ISTIC y Centro Loyola-Fundación Francisco Suárez.

domingo, 14 de abril de 2013

Felicidades al compañero Agustín Ortega por su tesis doctoral

Agustín Ortega, miembro activo del seminario "Nuevos lenguajes en el cristianismo" y profesor del ISTIC presentó su tesis doctoral el viernes 12 de abril en la ULPGC.

Desde aquí felicitamos al nuevo Doctor en Ciencias Sociales, quien no solo dedica parte de su tiempo al estudio y la investigación, sino que también, desde el el Centro Loyola, aporta un extraordinario dinamismo al diálogo fe-cultura en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.




sábado, 30 de marzo de 2013

El camino de la ley, de C. Granados. Fechas de los encuentros

Los próximos encuentros del seminario "Nuevos lenguajes en el cristianismo", estarán dedicados a la lectura y estudio compartido del libro El camino de la ley de Carlos Granados.

Las fechas de las sesiones:

17 de abril: "Creación. Fundamentación de la ley" (pp. 21-46)

8 de mayo: "El camino de la ley en Israel" (pp. 57-112)

29 de mayo: "La nueva ley en Cristo Jesús" (pp. 123-164)

Las dos primeras sesiones tendrá lugar en el Departamento de Filosofía y Ciencias Humanas del ISTIC a las 20:00 h.
La ultima sesión, el 29 de mayo del 2013, tendrá lugar en la ermita de San Antonio Abad, en Vegueta (Las Palmas de Gran Canaria). Para este encuentro final trataremos de contar con la presencia del autor, Carlos Granados.


viernes, 22 de marzo de 2013

Próxima lectura en "Nuevos lenguajes en el cristianismo": El camino de la ley, de C. Granados

Después de la lectura y estudio de Altísima pobreza de G. Agamben hemos considerado un paso necesario contrastar los análisis sobre la ley en la Biblia y en la cultura occidental con un texto de teología bíblica actual. Y hemos elegido el reciente El camino de la ley. Del Antiguo al Nuevo Testamento (Sígueme, 2013), del biblista Carlos Granados. El propósito es poner en contacto las lecturas de Agamben y Taubes con la propuesta interpretativa de Granados. En los próximos días comunicaremos las fechas de las sesiones.

Sobre El camino de la ley transcribimos a continuación la presentación de la editorial Sígueme 
"Dios ha recorrido un largo camino para revelar su ley a los hombres. Este itinerario de gracia se  encuentra marcado por tres grandes etapas: la creación, la historia antigua del pueblo judío y el acontecimiento de Jesucristo, ninguna de las cuales puede ser sustituida por la anterior. Así, la revelación del Antiguo Testamento invita a reflexionar sobre la seriedad de una ley que tiene su origen en Dios, autor de la creación, y que reclama la obediencia más radical. No olvida, sin embargo, la fragilidad de la propia ley, inscrita en una historia concreta (que ha visto evolucionar muchos preceptos) e incapaz de transformar interiormente al hombre, aunque sea su educadora en el camino de la vida. Con todo, es en el Nuevo Testamento donde se alcanza la plenitud de la ley. Lejos de añadir o modificar preceptos (lo cual es más bien una consecuencia), la singularidad de la persona de Cristo lleva a «cumplimiento» y «término» la ley antigua. Pues «no puede estar Cristo sin la Ley ni la Ley sin Cristo, porque la Ley es testimonio del Evangelio y el Evangelio perfección de la Ley» (Gregorio de Elvira)".




sábado, 2 de marzo de 2013

Lectura recomendada, San Anselmo, de Tersilla Gatto Chanu


Anselmo de Aosta (1033-1109), santo y doctor de la Iglesia, monje en Normandía y arzobispo de Canterbury, es uno de los padres fundadores de Europa.

Inmerso en la convulsa situación social y política de su época, sufrió la lucha de las investiduras, afrontó dolorosos cismas y fue testigo, a su pesar, de la primera cruzada. Frente al poder político, defendió la libertad de la Iglesia, hasta el punto de padecer un doble destierro. Asimismo promovió sin reservas la reforma de las costumbres en la vida religiosa y en la sociedad.

Una de las grandes preocupaciones de este benedictino universal fue fortalecer la unidad de la Iglesia. Para ello prestó su apoyo incondicional a los papas legítimos y ayudó a clarificar algunas cuestiones discutidas con las Iglesias de Oriente.

Su exposición y defensa de las verdades de la fe cristiana con ayuda de la sola razón, le señalan como el iniciador de la escolástica y de un nuevo método teológico que se sintetiza en su famosa formulación: «Fides quaerens intellectum».

[Extracto de la presentación en Ediciones Sígueme, 2013]



viernes, 1 de febrero de 2013

"Altísima pobreza". Nota de la sesión I


por Juan Francisco Comendador

¿Es posible aprender algo de las reglas de vida monacales en el siglo XXI? ¿Puede la vida política y social obtener enseñanza alguna de este fenómeno típicamente cristiano?

Con estos interrogantes como telón de fondo, ha dado comienzo la lectura de la obra Altissima povertà. Regole monastiche e forma di vita, de G. Agamben, un pensador al que nos acercamos por segunda vez tras el estudio de El tiempo que resta. Este bagaje nos ha permitido precisar mejor la perspectiva desde la que el autor italiano se ha aproximado a las reglas monásticas, y en particular a la franciscana. Agamben parece encontrar en el monacato un paradigma de superación de la política fundamentada en el derecho, fundamentalmente violenta por su carácter excluyente. Se trata de, al igual que ha hecho el franciscanismo, «pensar una forma-de-vida, es decir, una vida humana absolutamente sustraída a la esfera del derecho, y un uso de los cuerpos y del mundo que no se sustancie jamás en una apropiación. O sea: pensar la vida como aquello que nunca es objeto de propiedad, sino solamente de uso común» (pp. 9-10).

Ahora bien, ¿no son acaso las reglas monásticas códigos legales, o sea, jurisprudencia? ¿No es la misma profesión religiosa, el voto, un acto jurídico? El problema del carácter legal de las reglas monásticas se esclarece en el contexto de la oposición entre Evangelio y Ley, cuestión ampliamente tratada en El tiempo que resta. «Si bien la vida del cristiano puede puntualmente encontrar la esfera del derecho, no es menos cierto que la forma vivendi cristiana no puede agotarse en la observancia de un precepto, no puede tener naturaleza legal» (p. 63).

Sin embargo, si Agamben busca en las reglas monásticas un modelo de constitución política, es porque en cierto sentido aquellas poseen carácter jurídico. En efecto, se trata de actos jurídicos en la medida que constituyen comunidades «políticas», en las que la doctrina de la fuga saecoli funge de principio vertebrador. El exilio se convierte, pues, en principio político constituyente. De nuevo se percibe en semejantes afirmaciones el eco de la existencia esbozada en El tiempo que resta.

Por otro lado, las interesantísimas observaciones sobre la división del tiempo y la meditatio, piedras angulares de las reglas monásticas, sugieren conexiones con el momento presente que ilustran de un modo concreto el fenómeno de la secularización.